Declaración de Fe

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Obra de Dios
Hablemos de...

 

Ya que entendemos que la Biblia es palabra de Dios dada al hombre y que Cristo mismo es el Verbo de Dios, nosotros la aceptamos como única y total autoridad en cuanto a toda doctrina y enseñanza. Los siguientes 16 puntos doctrinales son declarados como base para que en todos exista...

"una misma cosa, y que no haya entre nosotros divisiones, sino que estemos perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer." (1 Co 1:10)

 

1. La Divina Inspiración de Las Escrituras

    Las Sagradas Escrituras tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, 

son verbalmente inspirados de Dios, y son la revelación de Dios al hombre, la infalible y autoritaria regla de fe y conducta. (2 Ti 3:15-17; 1 Ts 2:13; 2 P 1:21)

 

2. El Único Dios Verdadero

    El único Dios verdadero se ha revelado a sí mismo como el propio existente, eterno: él «Yo soy», el Creador de cielo y tierra y el Redentor de la raza humana. (Dt 6:4; Mar.12: 29; Isa. 43:10, 11)

 

3. La Deidad del Señor Jesucristo

    El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. Las Escrituras declaran:

        • Su nacimiento virginal (Mat. 1:23; Lucas 1:31-35)

        • Su vida sin pecado (Heb 7:26; 1 P 2:22)

        • Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38)

        • Su obra de substitución en la cruz (1 Co 15:3; 2 Co. 5:21)

        • Su resurrección corporal de entre los muertos (Mat. 28:6; Lucas 24:39;    

          1 Co 15:4)

        • Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Fil. 2:9-11; Heb. 1:3)

 

4. La Caída del Hombre

    El hombre fue creado bueno y justo, porque Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» Mas el hombre, por trasgresión voluntaria cayó; y por lo tanto, se acarreó no sólo la muerte física, sino también la muerte espiritual, que es separación de Dios. (Gen. 1:26, 27; 2:17, 3:6; Ro 5:12-19)

 

5. La Salvación del Hombre

    La única esperanza de redención que tiene el hombre, es a través de la sangre vertida por Jesucristo el Hijo de Dios.

    • Condiciones para la salvación. La salvación se recibe a través del arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo. El hombre es salvo por el lavacro de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo, siendo justificados por gracia, por fe, viniendo a ser heredero de Dios según la esperanza de la vida eterna.

(Lucas 24:47; Juan 3:3; Ro10: 13-15; Efe. 2:8; Tito 2:11; 3:5-7)

    • La evidencia de la salvación. La evidencia interna de la salvación para el creyente es el testimonio directo del Espíritu Santo. (Ro 8:16)

La evidencia externa para toda persona es una vida de justicia y santidad verdadera, el fruto del Espíritu Santo. (Efe. 4:24; Tito 2:12)

 

6. Ordenanzas de La Iglesia: Bautismo en Aguas y Santa Cena

    • La ordenanza del Bautismo por inmersión se establece en las Escrituras. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor tienen que ser Bautizados. De esta manera se da un testimonio al mundo de que la persona ha muerto con Cristo y que juntamente con Él se ha levantado a novedad de vida. (Mat. 28:19; Mar. 16:16; Hechos 10:47, 48; Ro 6:4) En aquellos casos donde exista algún impedimento físico que imposibilite al creyente el Bautismo por inmersión, quedará a discreción del Pastor Encargado la forma a utilizarse en cada caso particular.

    • La Cena del Señor, consistiendo en los dos elementos -el pan y el fruto de la vid- expresa nuestra participación de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo (2 Ped. 1:4), un memorial de sus sufrimientos y muerte (1 Co. 11:24), una profecía de su segunda venida (1 Co. 11:26); Y es una ordenanza para todos los creyentes. «hasta que Él venga»

 

7. El Bautismo en el Espíritu Santo

    Todos los creyentes tienen el derecho y deben ardientemente buscar la Promesa del Padre, el Bautismo en el Espíritu Santo y fuego, de acuerdo al mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia general en la iglesia cristiana primitiva. El Bautismo en el Espíritu Santo es distinto de y subsecuente a la experiencia del nuevo nacimiento (Hechos 8:12-17; 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9), y trae la investidura de poder para la vida y el servicio lo mismo que la dotación de los dones que son para sus usos respectivos en la obra del ministerio. (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Co. 12:1-31)

 

8. La evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo

    El Bautismo en el Espíritu Santo en los creyentes se evidencia por la señal inicial de hablar en otras lenguas según el Espíritu de Dios da que se hablen. (Hechos 2:4; 10:45,46)

 

9. Santificación

    Santificación es un acto de separación de aquello que es malo y de dedicación a Dios. (Ro12: 1, 2; 1 Tes. 5:23, Heb. 13:12)

 

10. La Iglesia

     La iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios a través del Espíritu, divinamente señalada para el cumplimiento de su Gran Comisión. Cada creyente, nacido del Espíritu, es parte integrante de la Asamblea General o Iglesia de los Primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo. (Efe. 1:22, 23; 2:22; Heb. 12:23)

 

11. El Ministerio

    Un ministerio divinamente llamado y ordenado ha sido provisto por nuestro Señor Jesucristo con un triple propósito:

    A. La evangelización del mundo (Mar. 16:15-20)

    B. La adoración a Dios (Jn. 4:23, 24)

    C. La edificación de un cuerpo de santos, perfeccionándose a la imagen de su Hijo.    (Efe. 4:11-16)

 

12. La Sanidad Divina

    La sanidad divina es una parte integral del Evangelio. La liberación de toda enfermedad ha sido provista para nosotros en el sacrificio de Cristo. Es el privilegio de todos los creyentes. (Isa. 53:4, 5; Mateo 8:16, 17; Stg 5:14-16)

 

13. La Esperanza Bienaventurada

    La resurrección de aquellos que duermen en Cristo y su traslado juntamente con aquellos que vivimos y quedamos hasta la venida del Señor es la inminente y bendita esperanza de la iglesia. (1Tes. 4:16, 17; Ro8: 23; Tito 2:13; 1 Co. 15:51-52)

 

14. El Reino Milenario de Cristo

     La Segunda Venida de Cristo incluye el rapto de los santos, lo cual constituye la bendita esperanza del creyente, seguido por el visible retorno de Cristo con sus Santos para reinar en la tierra por mil años. (Zac. 14:5; Mat. 24:27, 30; Ap 1:7; 19:11-14;             20:1-6)

 

15. El Juicio Final

    Habrá un juicio final en el cual todos los inicuos muertos se levantarán para ser juzgados según sus obras; y el que no es hallado escrito en El Libro de la Vida, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, serán confinados a eterno castigo en el lago ardiente con fuego y azufre, que es la muerte segunda. (Mat. 25:46; Mar. 9:43-48; Ap 19:20; 20:11-15; 21:8)

 

16. Cielos Nuevos y Tierra Nueva

    Nosotros, de acuerdo a sus promesas, esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2 P 3:13; Rev. 21:1, 2)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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